Instalaciones aisladas

Servicio de corriente continua.

imagen instalación aislada

Energía eléctrica donde no llega

Las instalaciones autónomas o aisladas de la red eléctrica utilizan energía solar fotovoltaica para generar un servicio continuo de corriente alterna, cobrando el 100% de las necesidades energéticas de viviendas y aplicaciones diversas, como la electrificación de viviendas alejadas, el bombeo de agua o la señalización de carreteras.

Estas instalaciones autónomas o aisladas de la red eléctrica: permiten ofrecer un servicio a corriente continua o corriente alterna (equivalente a la red eléctrica) en emplazamiento donde la red eléctrica no llega. Las instalaciones fotovoltaicas autónomas son una opción para proveer el servicio eléctrico de forma fiable, segura y respetuosa con el medio ambiente.

Estas instalaciones permiten ofrecer un servicio eléctrico, tanto a corriente continua (12, 24 o 48V) como a corriente alterna (utilizando un inversor) equivalente al de la red eléctrica de distribución pública (220V/50Hz).

Una instalación fotovoltaica autónoma puede cubrir el 100% de las necesidades eléctricas de una vivienda aunque puede acompañarse de un sistema de soporte convencional como un grupo electrógeno. Sin embargo, un consumo energético responsable por parte del usuario es esencial para aprovechar al máximo la instalación solar, por lo que es conveniente utilizar electrodomésticos de bajo consumo y alto rendimiento e incorporar actitudes de ahorro energético.

Normalmente sin baterías, estos sistemas de bombeo solares van conectadas directamente al campo de placas solares y comienzan a funcionar en cuanto sale el sol. Esto significa que estos sistemas son ideales para explotaciones agrarias o de ganado, puesto que la gran demanda de agua coincide con la temporada con más horas de radiación solar.

Las aplicaciones más habituales de estas instalaciones son:

  • Electrificación de viviendas alejadas de la red eléctrica.
  • Aplicaciones agrícolas y ganaderas: bombeo de agua, sistemas de riego, iluminación de invernaderos y granjas, etc.
  • Señalización y comunicaciones: navegación aérea y marítima, señalización de carreteras, repetidores, etc.
  • Alumbrado público: calles, monumentos, paradas de autobús, etc.